miércoles, 14 de marzo de 2012

E mail

Abro la casilla de correo, tengo cinco mensajes nuevos.
El primero llega a nombre de un amigo, el asunto es “importante”. El antivirus no me deja ver el contenido; suena una alarma y dice algo de troyano…
El segundo es una sucesión de imágenes religiosas, varios santos y un par de ángeles. No puedo saber si están animadas o convulsionando. La mejor parte son las amenazas finales, si no renvío a 15 personas en 15 minutos moriré sola y en la miseria para arder en el infierno todo la eternidad. Bien, gracias.
El siguiente, tiene por asunto que no acepte solicitudes de un Fulano de Tal. En el cuerpo del mensaje explica que lo buscan por pedófilo. Sin palabras.
Asunto: Tarjetas de crédito. No es ni más ni menos que el paso a paso de cómo obtienen y utilizan el número de tarjeta con varias artimañas por teléfono. Suerte que ningún banco, en este universo, me daría una tarjeta de crédito a mí.
El último mensaje dice “NO HAY QUE TEMER”, ni pienso en leerlo. La gente me da miedo.

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